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Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
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29 de diciembre de 2009

A Gloria

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca:
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca.

Semejante al nocturno peregrino,
mi esperanza inmortal no mira el suelo;
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo.

Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y, por lo mismo, impuro.

A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro.

Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo.

Fiando en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señalas.
«El ave canta aunque la rama cruja,
como que sabe lo que son sus alas».

Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, pero no la gloria.

¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume.

El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro,
la sombra que hace resaltar la estrella.

¡Alumbrar es arder! ¡Astro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma.

Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!

¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
El mérito es el náufrago del alma:
vivo, se hunde; pero muerto, ¡flota!

¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!;
y al lirio de la margen: ¡embalsama!

¡Confórmate, mujer! Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú, como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate.
Salvador Díaz Mirón.

Una de las poesías que han marcado mi vida, que tenía tiempo sin leer, sin disfrutar, sin realmente sentirme de ánimos para identificarme de nuevo con ella, pero ahora siento que es mi himno de batalla, por que se trata de andar, de seguir, de triunfar y se que tengo apoyo, tengo ánimos, actitud y solo para adelante.

8 de septiembre de 2009

Despedidas

El día de hoy tuve una plática muy interesante con una amiga, en donde se hablo sobre amores y en particular sobre “desamores”, sobre esa clase de relaciones en donde uno está mas por costumbre que por amor verdadero, en donde el amor se termina confundiendo con capricho y no queda mas que el fantasma de una relación perfecta, que ahora solo atormenta en su recuerdo. Se trata realmente de saber cuando una relación ha terminado, sin importar cuanto duele y cuando cuesta el dejarla ir, el saber que se hace mas daños estando juntos que separados, es entonces donde realmente uno debe de pensar que es lo que quiere de su vida y a lado de quien la quiere vivir. Esto solo de preámbulo a un poema que me vino a la mente debido a todo esto y que creo quedó perfecto a la situación de la cual comento, les comparto uno de mis poemas preferidos n_N

Poema de la Despedida

Te digo adiós si acaso te quiero todavía
Quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a tí.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
Pero si sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.

José Ángel Buesa

19 de mayo de 2009

AMOR CONDUSSE NOI AD UNA MORTE


Amar es una angustia, una pregunta,
una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.

Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.

Amar es una cólera secreta,
una helada y diabólica soberbia.

Amar es no dormir cuando en mi lecho
sueñas entre mis brazos que te ciñen,
y odiar el sueño en que, bajo tu frente,
acaso en otros brazos te abandonas.

Amar es escuchar sobre tu pecho,
hasta colmar la oreja codiciosa,
el rumor de tu sangre y la marea
de tu respiración acompasada.

Amar es absorber tu joven savia
y juntar nuestras bocas en un cauce
hasta que de la brisa de tu aliento
se impregnen para siempre mis entrañas.

Amar es una envidia verde y muda,
una sutil y lúcida avaricia.

Amar es provocar el dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura.

Amar es una sed, la de la llaga
que arde sin consumirse ni cerrarse,
y el hambre de una boca atormentada
que pide más y más y no se sacia.

Amar es una insólita lujuria
y una gula voraz, siempre desierta.

Pero amar es también cerrar los ojos,
dejar que el sueño invada nuestro cuerpo
como un río de olvido y de tinieblas,
y navegar sin rumbo, a la deriva:
porque amar es, al fin, una indolencia.


Xavier Villaurrutia

25 de febrero de 2009

Tal vez será mañana... o no!


Te extraño porque no estás, porque sigues aquí después de haberte ido, porque sigo teniendo tus labios en mis labios, cuando cierro los ojos veo tus ojos cerrados, porque no pasa día sin que evoque tu mirada en mi mente y te vuelvo a extrañar como en la mañana, en la tarde, como cuando siento tu vacío en mi cama, en mis brazos.
Porque siento tu piel dentro de la mía y te vuelvo a extrañar, cuando intento no pensar pensando en ti, cuando me descubro extrañándote.
Eras mi vida, mi mañana, mi ser y mi futuro, ahora eres el vacío que existe en mi vida esperando cerrarse en un momento que tarda en llegar, eres la esperanza muerta en una calle vacía, el mañana que paso y ahora es pasado, un pasado inexorable de múltiples matices y que todos ellos deslumbran tanto que no puedo dejar de verlos.
¿Amor? ¿Que es el amor? Es dejar todo en la vida por seguir a esa persona que hace que sientas mariposas en el estomago y que de un día a otro pierdas todo lo que es tuyo para formar un nosotros? ¿Y qué pasa cuando termina?, ¿cuando el nosotros se pierde y el yo se va con y todo queda mas vacío que como estaba en un principio?, ¿valió la pena?
Extrañándote sin querer volverte a encontrar, lidiando con tu recuerdo que no me deja en paz y con el sentimiento que aunque tímido y golpeado, sigue ahí, sin desaparecer, lastimoso intentando recobrar fuerzas, fuerzas para volver a caer y morir, una muerte que no llega y que tal nunca llegara y se quedará huérfano y moribundo esperando que el final llegue, algún día.
Intentando no encontrarte en las mismas calles en donde tu mano acompañaba a la mía, en los lugares en donde mis ojos siempre buscaban los tuyos y nuestras miradas siempre terminaban encontrándose, huyendo de los sitios en donde las risas evocan recuerdos, recuerdos que se fueron y no volverán a repetirse, fotos que hablan y solamente pueden decir “te extraño”.
Tal vez hoy está nublado, tal vez sea nuestro aniversario, tal vez no pase nada… tal vez solo te extraño porque es un día normal y necesitaba extrañarte, extrañarte mientras te olvido, por que el olvido es también pensarte, es tenerte, es dejarte ir, es saberte mío y saber que mío puedes ser feliz sin mí.
Al final de día me quedo solo y solamente pienso en tu soledad, en querer llenarla, en pensarte acompañado y morir de celos inútiles que siente un niño impotente ante un gigante que le ha quitado su dulce preferido, un coraje magnánimo que solamente existe en mi cabeza y que pesa, pesa como tu ser, como tu recuerdo, como tu pasado, como el mío y como yo pensando en ti.
Mañana tal vez sea un nuevo día, un día sin ti, sin mí, sin futuro, sin pasado, y solamente tal vez te desee suerte y te diga “adiós amor” porque solamente eso queda, decirnos adiós y terminar, terminar de olvidarte, de extrañarte, de pensarte y terminar de vivir en un pasado que no se convierte nunca en presente.
Terminar y decirte: “adiós”.